Estos somos Ester, David y el pequeño Arán, aquí
con 2 años y
medio. Somos los propietarios de la casa
y los que nos ocupamos de todo lo referente a ella.
Como es de esperar no vivimos de la casa. Ester es ingeniera y trabaja
como profesora en institutos de FP y yo, David, tras una licenciatura
en medio ambiente y 7
años como profesor de esquí, me estoy dedicando a
poner (pocas) placas solares e instalaciones de fontanería, y a
cuidar del pequeño Arán aprovechando esto de la crisis.
Vivimos justo encima de la casa, a la que se accede por la parte
trasera de la misma de manera que, aunque no tenemos por qué
vernos, estamos disponibles para cualquier problema o consulta que os
pueda surgir.
Compré la casa en el 2002 y comencé a reformarla
sin una idea clara de qué hacer con ella. Vi la posibilidad de
separarla en dos mitades independientes y me pareció divertido y
rentable alquilarla por pequeñas temporadas, así que me
lancé sin experiencia ninguna previa pensando que si no
funcionaba siempre podría alquilársela a un profesor de
esquí por temporadas. Durante 2 años trabajé casi
sin descanso en la casa compaginándolo con mi trabajo en la
Sierra o como camarero teniendo que aprender los oficios de la obra, lo
que luego me ha venido muy bien. Finalmente, junto con Ester, en el
año 2005 comenzamos a alquilarla.
Al principio teníamos algo de miedo de alquilarla (roturas,
disconformidades, problemas legales) pero hasta la fecha no hemos
tenido la más mínima experiencia negativa. Al contrario.
Todo el mundo queda muy contento con la casa y con el lugar, suelen
charlar con nosotros y nos preguntan dónde ir o qué
hacer, y a veces hasta hemos ido de excursión con ellos. Muchos
vienen por esquiar, muchos por Granada y los que vienen de lejos buscan
un punto central para ver Andalucía (incluso van a Sevilla). Y
es que, sabíamos que Pinos Genil está en un lugar
privilegiado, pero no nos esperábamos que viniera tanta gente y
algunos de ellos de tan lejos (Francia, Bélgica, Inglaterra,
Lituania, Grecia, Alemania, Canadá y hasta Nueva Zelanda).
Nuestra experiencia como propietarios de una casa de alquiler es muy
gratificante. Económicamente no es un sueldo, pero sí una
ayuda y en muchos casos conocemos a gente encantadora, que en realidad
es lo que más nos aporta. Por supuesto hay gente a la que casi
no vemos, pero cuando leemos lo que dejan escrito en el libro de
visitas nos reconforta mucho saber que han estado a gusto y que estamos
haciendo las cosas bien. Desde luego intentamos siempre que por nuestra
parte no queden sombras: informamos perfectamente de cómo es la
casa antes de venir, la dejamos absolutamente limpia y con todo
preparado para su llegada, estamos disponibles para lo que necesiten
sin entrometernos para nada en su vida, no controlamos el consumo de
leña, siempre intentamos tener algún detalle del estilo
de una fuente con fruta del tiempo, dejamos lo básico para
cocinar o el aseo para que no tengan que transportar demasiadas cosa o
salir apresuradamente a comprarlas... la idea es que al cruzar la
puerta la gente se relaje del viaje y se sientan cómodos.
Y creemos que en la mayoría de los casos lo conseguimos.
Y si no es así, por favor, decídnoslo, que encantados
cambiaremos lo que esté en nuestra mano para que no se repita.
Un saludo
David y Ester